• Diego Jazanovich

Aquí no ha pasado nada


Sin duda, ha sido un año de mucha actividad para El Paciente Inglés, transformando las denuncias de una voz en una organización que ahora transmite las voces y los reclamos de muchos profesionales cuyos derechos han sido sistemáticamente atropellados por el proceso de revalidación de títulos extranjeros de odontología de la Universidad de Chile.

En esta última entrada del año al blog, quisiera aclarar algunos puntos que me parece han sido (y siguen siendo) recurrentemente los más difíciles probablemente de comprender por quienes más me han criticado tanto en las redes sociales como en persona.

¿Pretendí alguna vez que me revalidasen mi título automáticamente por el hecho de venir de UK o de la universidad de egreso de la que vengo?

No. Por eso, hice todos los trámites necesarios para ingresar al proceso de revalidación de mi título extranjero de odontólogo, presentando todos los documentos correspondientes, pagando los aranceles y sometiéndome al reglamento oficial de revalidación de la Universidad de Chile.

¿Es necesario que exista un proceso de revalidación?

Sí, por supuesto.

¿Debe cada postulante cumplir las normas y el reglamento de revalidación?

Sí.

¿Debe el ente regulador cumplir las normas y el reglamento de revalidación?

Sí.

¿Cumplí con las normas y el reglamento de revalidación?

Sí.

¿Cumplió el ente regulador con las normas y el reglamento de revalidación?

No. Varios ítems en referencia a los artículos número 9 y 10 del reglamento oficial de revalidación han sido vulnerados. En particular, la ausencia del expediente con el debido estudio de los antecedentes (plan de estudios, curriculum, premios, etc.) presentados por cada postulante. Antecedentes que debieran haber sido analizados cuidadosamente mediante el uso de pautas y/o rúbricas. Tampoco fueron los exámenes calendarizados debidamente, ni bajo los plazos que el reglamento claramente estipula. VER REGLAMENTO OFICIAL

¿Cumplió el ente regulador las normas de bioseguridad?

No. La exigencia de que cada postulante debiera conseguir dientes, transportando así desechos biológicos, contraviene la normativa vigente en Chile. Además, contraviene normas internacionales de bioseguridad.

¿Cumplió el ente regulador las normas de radioprotección?

No. Además, claramente y por escrito, se obligaba a cada postulante a traer sus propias radiografías de craneo y panorámicas como material obligartorio para uno de los 17 exámenes prácticos del proceso de revalidación. VER DOCUMENTO

¿Cumplió el ente regulador con la ley de protección de datos vigente en Chile desde 1999?

No. La ley de protección de datos fue vulnerada. El ente regulador entregó datos a terceros sin autorización. Esto está respaldado mediante la existencia de un oficio enviado por Prorrectoría a la Facultad de Odontología (FOUCH) en enero de 2015 y cuya copia recién recibí el pasado 01 de diciembre 2016.

¿He obtenido respuesta a todos y cada uno de mis reclamos?

No.

¿Intenté dialogar con las autoridades de la FOUCH?

Sí, mucho. Sin embargo, los mails recibidos de las distintas autoridades ponen en evidencia cómo la facultad me ha hecho perder tanto tiempo, reprogramando y cancelando diversas reuniones —muchas a útlima hora— para luego finalmente barrer todo lo planteado bajo la alfombra, contestar lo que les diera la gana contestar y tapar el sol con un dedo. Las repuestas obtenidas hasta ahora no atienden a la problemática planteada y no son concretas ni fiables.

¿Contestó el Rector de la Universidad de Chile a los 3 correos que le envié durante un período de casi 2 años?

No. El Rector no contestó a los 3 correos que le envié entre enero 2015 y septiembre 2016. Solamente me dieron respuesta a los 2 primeros correos mediante un documento que el Gabinete de Rectoría me envió el 01 de diciembre. El documento que recibí no contiene respuestas a todos mis reclamos. Es más bien una colección de papeles con justificaciones y excusas, más que respuestas; pero de ninguna forma responde a todo lo reclamado, donde además, vale señalar de entre estas 45 páginas de papel recibidas, el descaro por parte del Decano de la FOUCH en concluir en su oficio a Prorrectoría de septiembre de 2016, y cito textualmente sus palabras: "El caso del Sr. Jazanovich y sus insatisfacciones son difíciles de comprender, por cuanto su proceso se ha visto retrasado por múltiples factores, en su propia mayoría ocasionados por él mismo." El tercer correo que envié el pasado 07 de septiembre 2016 aún no ha sido contestado. LEER TODA LA CORRESPONDENCIA ENVIADA POR MÍ AL RECTOR

¿Tengo enemigos?

Seguro. Ya dijo años atrás Churchill que si uno tiene enemigos será porque, en algún momento de su vida, uno habrá defendido algo con convicción. No es curioso que de entre las peores críticas recibidas hacia mi persona, la mayoría proceda de alumnos, exalumnos y personal de la facultad donde se organiza el proceso de revalidación. Lo importante es que tengo aún muchos más amigos (y nuevos amigos) y hay muchísimas personas que apoyan lo que he estado haciendo, porque tienen la suficiente comprensión de lectura y apertura de mente para poder sentir lo que aquí esta pasando.

¿De qué se me critica con más frecuencia?

Basta con leer algunos de los tantos, y a veces desmesurados, comentarios en las redes sociales para comprobar que, al parecer, la digestión de la verdad le ha sentado mal a muchos. Quisiera reiterar que esto no es una campaña para desprestigiar a nada ni a nadie. Simplemente, es una organización para sacar a la luz todas y cada una de las irregularidades, transgresiones y vulneraciones que se han ido cometiendo durante años dentro de un proceso que está (por decreto con fuerza de ley) en manos de una comisión dentro de una facultad que es parte de una universidad. Sería ridículo de mi parte criticar otra cosa en relación a otras áreas más allá del proceso de revalidación de la institución en cuestión. Aún así, mis más fervientes anti-fans, a quienes, sin duda, mis observaciones parecen continuar tocándoles algún nervio, seguirán con su misma retórica, insistiendo que "ese señor" ha desprestigiado a su facultad. Nada más lejos de ello. Desprestigiar significa quitar prestigio o fama, y si hay algo que yo no puedo hacer es quitarle el prestigio a una facultad que por causa de irregularidades, negligencia y malpraxis de su propia comisión de revalidación ha logrado por mano propia desprestigiarse a sí misma y a la casa de estudios que la alberga.

Algunas personas mezclan la situación de este debate con la situación actual de la odontología en Chile. Es cierto que actualmente en Chile hay una sobresaturación de odontólogos y que también existe una falta de puestos laborales en el sistema público de salud, pero, por favor señoras y señores, hagan el favor de ver que esto, y lo que busca El Paciente Inglés, son dos cosas completamente distintas y que una cosa no tiene nada que ver con la otra. Yo vine a Chile conociendo la situación laboral. No obstante, yo pagué por un proceso de revalidación transparente, justo y responsable, confiando que el reglamento al que decidí someterme se cumpliría.

Hay quienes adoptan en las redes sociales una actitud del estilo: "Si no le gusta, goodbye!" —como me escribió recientemente uno de mis admiradores. ¡Qué pena ver tanta falta de comprensión de lectura!

Otros, arremeten libremente, defendiendo lo indefendible y desprestigiándome en público a través de las redes sociales —algunos de ellos, inclusive, siendo empleados actuales de la misma facultad que aloja a la comisión de revalidación. Creo que uno debiera actuar con prudencia antes de atacar, desprestigiar, o divulgar información inoportuna sin tener conocimiento de los hechos, y de las leyes anti-difamatorias que se aplican en Chile. Porque, me imagino, que uno podría asesorarse y tomar acción legal frente a individuos que se comporten de manera inapropiada frente a la ley. Me imagino.

Me queda claro con todo esto que la verdad duele. Pero ¿decir la verdad es acaso sinónimo de desprestigiar? En mi opinión, he obrado con honestidad y he puesto la verdad sobre la mesa. Una verdad, sin duda, muy molesta para algunos, pero, y parafraseando a Antonio Machado, la verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés. Y aquí, la verdad es que el ente regulador ha vulnerado el reglamento de revalidación, y ha violado normas de bioseguridad, radioprotección y la ley de protección de datos.

El fondo del proceso —y siempre he sostenido esta opinión— es correcto. Porque en el fondo, todo país debe garantizar la calidad de aquellos profesionales que servirán a sus habitantes. Sin embargo, la forma de este proceso de revalidación es francamente vergonzosa y las respuestas que se han recibido por parte de las autoridades del ente regulador no resisten análisis. Y es esa misma forma la que nos ha causado, hasta ahora, a tantos colegas una absurda pérdida de tiempo, dinero, salud en algunos casos, y también nos ha generado un malestar general.

Mi sabia abuela, a sus noventa años, me reitera: con la verdad se llega a todas partes. Quienes me conocen, sabrán que no tengo absolutamente nada que esconder ni que barrer debajo de la alfombra en torno a esta historia y por tanto no pienso rendirme. Pretendo llegar hasta el final de todo este asunto porque es lo justo y lo responsable. Es el modo de actuar que me dicta mi conciencia. Cueste lo que cueste, la pura verdad.

Felices fiestas y feliz año nuevo.

"¿Tiene enemigos? Bien, eso quiere decir que usted ha defendido algo con convicción, en algún momento de su vida."

Sir Winston Churchill

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